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Probioticos y Prebioticos

Al nacer, el intestino humano es estéril, sin microorganismos que residan en su interior. Pero con el parto, el tracto intestinal se ve colonizado cuando el niño incorpora los microbios a través de su boca.

Esta población va creciendo y sin ella los intestinos serían un tubo inerte, donde no podrían realizarse los procesos bioquímicos necesarios para la correcta asimilación y evacuación del alimento ingerido.

Esta flora se regenera periódicamente y los microorganismos muertos se excretan a través de las heces.


“La relación con estos huéspedes imprescindibles es de colaboración recíproca: debemos garantizarle una serie de funciones (especialmente enzimáticas), que posibilitan la digestión de los alimentos y la síntesis de vitaminas. La simbiosis natural es perfecta: ellos obtienen energía y sustento de los procesos de desdoblamiento de hidratos, grasas y proteínas, procesos que sólo son posibles gracias a las enzimas que ellos mismos aportan.”


“La flora genera un ecológico equilibrio dinámico, gracias al cual se evita el desarrollo de enfermedades en el organismo. Si se mantiene prevalente la población de microorganismos benéficos, éstos impiden que pobladores peligrosos (otras bacterias o levaduras) puedan afincarse en el medio y les roben su forma de sustento habitual. Además, la flora normal genera una especie de protección de la mucosa digestiva, cubriendo ciertas porosidades, en las cuales podrían depositarse microorganismos patógenos.”


Se trata de un ecosistema enormemente complejo y se estima que está compuesto por más de 400 a 500 especies diferentes de bacterias.

Es en la mucosa intestinal donde se concentra la mayor parte de ellas. Algunas tienen efectos patógenos y pueden provocar enfermedades y otras, en cambio, son muy beneficiosas para la salud y al producir ácido acético, láctico y fórmico, neutralizan la acción de las bacterias patógenas.

De manera que las bacterias beneficiosas ejercen una doble función en nuestro organismo:

1. hacen posible la digestión de alimentos, ayudan a obtener los nutrientes y producen vitaminas

2. tienen efectos terapéuticos

Mantener tipos muy diversos de bacterias es importante para que una cepa particularmente nociva no pueda tener el control o que una cepa benéfica pueda convertirse en objeto de un daño directo Es interesante mencionar que cada una de las diversas poblaciones de bacterias tiene un hábitat o lugar específico en distintas partes del tracto intestinal.

Pero esta estabilidad bacteriana en nuestro sistema digestivo puede cambiar con el paso del tiempo. En este proceso influyen diversos factores como:

 la edad de la persona

 el tipo de dieta consumida

 los medicamentos ingeridos (especialmente antibióticos)

 la presencia de infecciones

 los niveles de stress y de inmunidad

 otros

Estos cambios significativos pueden alterar la salud general del organismo.

Como vemos, la Naturaleza proporciona al tracto gastrointestinal humano un saludable equilibrio de diferentes tipos de bacterias.

Frente a las “malas” bacterias, que pueden producir serias infecciones, existen bacterias beneficiosas y curativas que pueden revertir los efectos tóxicos que se producen.

Son las llamadas Probióticos.

Entonces los probióticos son bacterias curativas que tienen la capacidad de prevenir y revertir las infecciones por levaduras en el tracto urinario y la vagina y algunas otras infecciones.

Además producen enzimas que ayudan a digerir los alimentos. Incluso, son responsables de producir vitaminas B en el proceso de metabolización de los nutrientes.

Pero…

Siempre el hombre se encarga de los “peros” en la Naturaleza… y los cambios en la alimentación (generalmente pobre en fibras) y las situaciones generales de stress y de malnutrición, limitan las sustancias necesarias para la supervivencia de estos probióticos.

De manera que se hace ahora necesaria la incorporación de suplementos bacterianos sanos, algo que era innecesario en el pasado.

Entonces… se necesitan ahora, como alimentos funcionales, los llamados suplementos con probióticos y prebióticos. Los primeros contienen microorganismos vivos y los prebióticos, los que los nutren.


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